La noche es para dormir

Con gran miedo me fui a casa el tercer día de vida de mi bebé. Ya la quería tener en casa, pero mi duda era ¿cómo irá a dormir allá? ¿sería tan fácil como en la clínica?. Claramente no, pues allá había un equipo encargado de hacerla dormir, la temperatura del lugar es la ideal y es el mismo lugar que ha visto desde que abrió los ojos.

Afortunadamente, mi pequeña era bastante buena para dormir. Por lo que mi temor se reducía sólo a pensar que podría llorar por alguna molestia o lo peor, un dolor que yo no descubriera.

Con mi esposo tomamos con anterioridad la decisión de hacerla dormir siempre en su cuna, basándonos en la experiencia de conocidos a quienes les costó un montón llevarlos a dormir a su cuna o cama, por alrededor de los 3 o 4 años. Así que directo a la cuna.

La primera noche

Ya todo preparado en su camita que está al costado de nuestra cama, acostamos a la bebé. Ella durmió plácidamente, aunque a ratos hacía ruidos desconocidos. Se inquietaba un poco y aquí es donde empezó el caos. Mi esposo se levantaba cada vez que la niña hacía algún sonido, se movía o respiraba distinto. Yo despertaba porque él se paraba de la cama, y la miraba en su cunita para verificar que todo estuviera bien.

Toda la función duró hasta que le pedí a mi esposo, con un poco de desesperación, que se durmiera de una vez por todas!, que descansara pues al otro día sería yo quien necesitaría que él estuviera despierto. De ahí en adelante, la desperté cada 3 horas para alimentarla como me indicaron y ya. No tuvimos mayor inconveniente que mis ganas de dormir.

Etapa superada.

Los días siguientes

Los días siguientes tuvieron las siguiente variación:
Alimentarse cada 3 horas significó que estuviera despierta gran parte de la noche. En realidad, adormilada. Me quedé dormida sentada con la bebé en mi pecho, en la pechuga o simplemente en los brazos. El sueño me la ganaba, la gatita me avisaba cuando la bebé emitía un sonido y mi esposo me miraba con cara de pena.

Los cambios de pañales a media noche, en su mayoría los hizo papá, mientras yo caía prácticamente en coma.
La bebé poco tomaba de leche porque también se dormía profundamente a los 10 minutos. Ahí empezaba a molestarla, hablarle, moverle su pelito para que siguiera despierta y pudiera comer un poco más. Aún así, aunque se vea como una situación caótica, fue menos de lo que esperaba, pensaba que sería peor.

El colapso sí llegó

A pesar que no había sido tan terrible como lo pensamos, la niña dormía bien, sin embargo en la madrugada la estábamos pasando a la cama. No porque ella llorara, sino porque al estar a nuestro lado, ya amaneciendo, era más fácil para nosotros dormir con ella en la cama porque dormiríamos tranquilamente sabiendo que cualquier ruido lo escucharíamos ahí mismo, moverla no sería problema pues una manito hacia el lado y ya.

La primera semana la bebé simplemente no despertaba, y yo debía molestar y molestar, hasta que lloré por la impotencia de no poder despertarla. Y algunos de ustedes dirán, ¡pero cómo! si es fantástico, la niña dormía toda la noche. El llanto (mío) llegó cuando me pidieron que la amamantara cada dos horas, pues no estaba subiendo correctamente de peso y como hacía tomas muy cortas, debía darle con más frecuencia. Tas! Me estresé, pero pronto llegó la calma. La matrona me explicó que esto de la lactancia había que tomarlo con amor y disfrutarlo, no sufrir.

Las tomas durante la noche pasaron a ser a libre demanda de la bebé, sin que pasaran más de cuatro horas. Y así lo hicimos. Tuvimos una niña maravillosa que dormía mucho por las noches (también en el día), y descansamos de lo mejor.

Los cambios en su rutina

La verdad es que los recién nacidos poco conocen de rutinas, estas las generamos nosotros, sus padres, y por lo que he leído y escuchado no es hasta los 4 meses cuando recién empiezan a reconocerla.
De lo que sí me preocupé siempre es que se distinguiera el día de la noche, en nuestra casa había buena luz natural, por lo que se nos hizo fácil hacer la diferencia. La dificultad vino cuando me volví a casa de mamá porque mi marido volvió a trabajar (Y no me quise quedar sola). La casa de la abuelita tiene poca iluminación, estamos gran parte del día en silencio y por las tardes comienza el movimiento y ruido. Mi teoría es que estas características, sumado a una cuna distinta, hicieron que la bebé llorara gran parte de la noche los primeros días en la nueva habitación.

¿Cómo solucionarlo? Ninguna mamá quiere oír a sus bebé llorar.Como primeriza, quizás, me dolía el corazón escucharla y no poder darle lo que quería (que no sé qué era). Pero el consuelo llegaba con la leche, arrumacos y mi cama.

Con amamantarla no bastaba, debía botarle gases para que no devolviera la leche y luego hacerla dormir de nuevo. Esto sucedía dos o tres veces, por lo que a las 03.00 de la mañana, optaba por meterla a mi cama, abrazarla y dejarla dormir ahí. Yo también podía dormir de manera tranquila (y todos en casa). Una rutina? Sí, Quizás. Pero debo confesarles, que los tres últimos días la he llevado directamente a mi cama y hemos dormido y descansado de lo lindo. El problema va a llegar cuando papá llegue a la casa (él tendrá que dormir en la cuna).

Trucos para hacer dormir al bebé (verdad o mito)

  • Acuéstala a los pies: Como en casa de la abuelita despertaba por la noche, me dijero “tiene el sueño cambiado, acuéstala para los pies”. Aunque aún no entiendo muy bien el concepto, no sirve. O a mí no me ha servido. Pues hay días que duerme toda la noche, otros que despierta cada 1 hora, otros cada tres. No creí esta técnica.
  • Hojitas de naranjo bajo la almohada: “Pon tres hojitas de naranjo bajo su almohada, así ella dormirá toda la noche”. Todavía andan las hojitas de naranjo dando vueltas. No pude comprobar su efectividad porque nunca duró toda la noche en su cuna. Eso quiere decir que si la pasé a mi cama es porque lloraba, y si lloraba es porque no dormía. No me funcionó.
  • Debes orar: “Debes rezar con ella”. Sí. Cada noche lo he hecho. Creo firmemente que esto no determina el dormir bien o no. Para mi es la forma de agradecer a Dios por el inmenso regalo que me ha hecho con la vida, día a día, de mi pequeña. Él nos protege cada día y cada noche y va de la mano de mi pequeña siempre.
  • Cantar y mecer: “Si le cantas o la meces es como si estuvieras jugando, la vas a despertar”. Sí.Efectivamente a medida que le canto y muevo va abriendo más sus pepas. Algunas veces se duerme y otras llora más fuerte. A veces funciona y otras no.
  • Dormirla en la cama: “Si duerme contigo no saldrá más de ahí”. Esto no lo puedo desmitificar. Lo que sí sé es que funciona de maravillas para que duerma bien durante la noche. Creo que todos tenemos maneras distintas de dormir y nos conocemos, por ende hay que tener ciertas precauciones, porque podemos generar una tragedia con este hábito y no creo que alguien lo quiera así. De que sirve para dormirla, sirve. Ahora, va a salir fácilmente de ahí, más adelante tendré que contarles.

Y ustedes ¿Qué técnicas usan para dormir al bebé? ¿Qué mito hicieron realidad respecto al sueño? ¿Cómo duerme tu bebé? ¿Cuándo hizo una rutina para dormir? Cuéntanos todo en los comentarios y síguenos en Instagram en yatengounbebe.

yatengounbebe


Los leo!

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