Ombligo y hernia umbilical: Mitos y mi realidad

En este tema debo ser enfática en decir que sólo soy una mamá primeriza, nada experta en bebés ni en nada relacionado con el área de salud, por ende este post está netamente enfocado en mis vivencias y las lecturas que he hecho en la red.

La gran marca de que hemos estado conectados al interior de nuestra madre es nuestro ombligo. Esa gran cicatriz que a algunos, como en mi caso, nos gusta y que otros intentan ocultar. Una cicatriz única, diferente a la de cualquier otro ser humano. Esa es la cicatriz del inicio de nuestras vidas.

El ombligo es la marca que deja la caída del cordón umbilical, una membrana que nos une a nuestra madre al estar dentro del vientre, dentro de la placenta. Este cordón intercambia desde la madre al hijo, nutrientes, sangre oxigenada y devuelve los desechos, todo esto a través de dos arterias y una vena que son los componentes de este órgano.

Cuando el bebé nace, el médico corta este cordón, primero lo pinzan, porque contiene el flujo de sangre, y luego lo cortan. Así es como queda en el bebé un muñoncito de color grisáceo, que cae completamente alrededor de los 15 días. En el caso de mi bebé, cayó a los 13 días, solito. Debo reconocer que hice una arcada porque quedamos con el cordón en la mano. Mi esposo dijo, lo guardaremos y yo: -Qué! ¡para qué!… de todas formas está guardado en una bolsita y cajita.

Durante estos trece días, limpiamos el ombligo tal como nos lo indicaron en la clínica: “siempre después del cambio de pañal, usando un algodón empapado en alcohol al 70%, haciendo un círculo alrededor del muñón”. La pinza se cayó el segundo día de vida de mi niña, al menos estaba en la clínica aún y pude preguntar si lo había arruinado todo. La enfermera me calmó diciendo que me la habían traído sin la pinza y que no importaba. (Menos mal, no llevaba ni 24 horas con mi hija como para ya estar fallando).

Bueno, cuando cayó el ombligo, continuamos limpiando con alcohol por un par de días más, pero el baño lo hicimos ya al segundo día posterior a este acontecimiento. No tuvimos mayor problema, pero siempre estuvimos al pendiente de que quedara bien seco. Encontramos que quedó un ombligo muy bonito y perfecto, obvio.

Asoma un bultito

Cumplido el mes de vida, apareció en el ombligo un bultito. Más bien, era el ombligo abultado, que vi por primera vez en el cambio de paños. Luego empecé a observar con detenimiento y noté que cuando hacía fuerzas para “hacer del dos” se inflaba más. Obviamente ya había leído de la hernia y muchos familiares me habían preguntado si le ponía la faja o el ombliguero a mi bebé. Simplemente mi decisión fue no usarlo porque el médico no lo indicó y leyendo me dejé llevar por lo obsoleto del tema.

Apenas fui a la pediatra ella lo notó y me indicó con mucha ligereza, “ah, tiene hernia” y yo sí! ¿Qué debo hacer? y me deja tranquila cuando me explica qué es, por qué se genera y qué debemos hacer… cosas que les relato a continuación…

Hernia umbilical

¿Qué es la hernia umbilical? La pediatra me confirmó lo que había revisado con anterioridad. La hernia es una inflamación o un bulto que se forma cerca del ombligo y se produce porque una parte del intestino sale hacia la abertura interna del ombligo entre la musculatura, porque un bebé no está completamente maduro, por ende, hay partes que deben formarse bien aún. Esta situación, si bien los pediatras la van revisando, no habiendo mayor riesgo, no se evalúa detenidamente hasta el año. Obviamente depende de cada situación y el diagnóstico médico que les den. Y ¿qué debo hacer? Evidentemente, nada. Sólo estar atenta a si hay algún cambio o noto malestar en la bebé.

Yo con la tranquilidad me fui a casa, comenté a mi familia la respuesta del médico y de inmediato saltaron las soluciones tradicionales a la mesa. “Ponle ombliguera” “Hazle una fajita” “Debes pegarle una moneda” “Hay que meterle un poroto” “Hazle el secreto de la higuera”…

Mitos y mi realidad

Muchas son las acciones que se realizan intentando hacer desaparecer la hernia umbilical. Muchos, denominados, “secretos” circulan de boca en boca y ahora más en la red, que podemos encontrar de todo. Estas soluciones caseras, dan cuenta de muchos años, por lo que poco podría yo desdecirlos y afirmar que no son válidos, pues efectivamente, no probé ninguno. Pero ya que me los contaron, les comentaré yo también qué fue lo que me dijeron.

  • Ombliguero: Es una venda que algunos le colocan al bebé para cubrir el ombligo mientras cicatriza. Personalmente, creo que como todo vendaje dificultará la oxigenación para una cicatrización correcta.
  • Faja para el ombligo: La verdad es que es similar a la anterior, más que nada es un trozo de tela que se enrrolla alrededor del bebé para sujetar el ombligo y evitar que “se salga”. Lo usaban muchísimo hasta hace un par de años, pero ya no se recomienda por la libertad para respirar del niño/a.
  • La moneda: Es lo que es. Una moneda que se pega con cinta adhesiva al ombligo del bebé. La creencia popular indica que con eso se evita que se salga el ombligo o en caso de ya existir la hernia, hacerla entrar. En este caso, a mí parecer es bastante peligroso por la infección que pudiera generar un cuerpo así de extraño como una moneda pegado a la piel del bebé en una zona que no ha cicatrizado o que lo ha hecho recientemente.
  • El poroto o garbanzo: Esta idea la tienen para hundir el ombligo, o “formarlo”. Muchos piensan que el ombligo debe ser de una forma específica o que siendo de tal o cual forma es lo correcto. Pero la verdad de las cosas es que creo firmemente, como lo señalé al principio, que cada uno tiene un ombligo distinto y que las legumbres son sólo para comerlas.
  • El secreto de la higuera: Se le llama secreto a estos remedios caseros que pasan de generación en generación y que por muuuuuchos años, las personas han realizado obteniendo resultados afortunados, por lo que se siguen contando para realizarlos. Lo que a mi me contaron es que a los bebés con hernia, se les debe marcar el contorno del pie en una higuera, cortando posteriormente la corteza del árbol marcada con la forma. Luego, la persona que “hace el secreto” dice algo…. quien me contó dice que no sabe qué se dice, porque es un secreto…

Como les comenté yo me dejé guiar por el instinto materno y el conocimiento de la pediatra y no hice absolutamente nada. Lo dejé. Al tercer mes ya no estaba el bultito y no ha vuelto a aparecer hasta ahora (casi siete meses), por lo que lo damos por completo sanado.

Y ustedes? qué hicieron para sanar la hernia umbilical de sus bebés? ¿Cuál fue el secreto que les resultó? ¿Qué experiencia tuvieron con la hernia umbilical?

Cuéntennos en comentarios y compartamos, así, el maravilloso mundo de ser padres.

Los leo!

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